Bitácora Existencial

Un cuaderno de navegación interior. Anotaciones de lo vivido, escritas despacio.

Medellín --:--:-- hora local 6.2476° N · 75.5658° O

12 de junio de 2026 — 6.2476° N · 75.5658° O

Por qué llevo una bitácora

Empiezo por lo más sencillo: necesitaba un lugar donde poner lo que pienso antes de que se me olvide que lo pensé.

No es vanidad. Es lo contrario. Es la sospecha de que la mayoría de las cosas que entiendo las entiendo una vez, de pasada, mientras corto una cebolla o camino de regreso a casa, y luego las pierdo. La idea aparece nítida durante tres segundos y después se disuelve en la siguiente tarea. Llevar una bitácora es, antes que nada, un acto de respeto hacia esos tres segundos.

Bitácora, no diario

Elegí la palabra con cuidado. Un diario guarda lo que pasó. Una bitácora, en cambio, registra una posición y un rumbo: dónde estás, a qué hora, hacia dónde vas. Es el cuaderno de quien navega y necesita saber, mañana, desde qué punto partió hoy.

Eso es lo que quiero hacer aquí. No contar mi día. Marcar coordenadas internas.

Escribir es la única forma que conozco de pensar dos veces la misma cosa sin engañarme sobre lo que pensé la primera.

Despacio, a propósito

Voy a publicar poco y sin prisa. Hay una idea, muy de cocina, que me sirve también para esto: no se puede apurar una reducción. El fuego alto quema; el fuego lento concentra. Las cosas que valen la pena entender se concentran igual, a fuego bajo, con tiempo.

Así que si pasan semanas entre una anotación y otra, no es abandono. Es la reducción haciendo su trabajo.

← Volver a la bitácora